Protocolo de Janda para el tibial posterior y el pie plano

El fortalecimiento del músculo tibial posterior (clave en la desaceleración de la pronación del pie y el soporte del arco longitudinal medial) no se limita a un aislamiento analítico en cadena abierta. Janda prioriza la integración neuromuscular, la propiocepción y el control de la cadena cinética inferior.

1. Principio de activación: Sinergia Tibial Posterior – Short Foot

  • Los músculos tónicos o estabilizadores locales (tibial posterior e intrínsecos del pie) suelen inhibirse frente al sobreuso de músculos fásicos (como los peroneos).
  • La activación del tibial posterior se potencia combinándola con el Short Foot Exercise.
  • Al ejecutar correctamente el Short Foot (crear el arco sin doblar los dedos), el tibial posterior actúa como inversor y estabilizador dinámico del mediopié, evitando el colapso en valgo del retropié.

2. Progresión de ejercicios orientados al tibial posterior

Fase 1: Activación isométrica y control neuromuscular (cadena cinética cerrada)

  • Posición: Sentado o de pie, pie apoyado plano en el suelo.
  • Ejecución: Realizar el Short Foot y desplazar sutilmente la presión hacia el borde externo (supinación ligera), manteniendo la cabeza del primer metatarsiano firme en el suelo.
  • Dosificación: Contracciones de 6–10 segundos, 2–3 series de 10 repeticiones.

Fase 2: Trabajo concéntrico–excéntrico con resistencia elástica

  • Posición: Sentado con piernas estiradas o rodilla ligeramente flexionada. Banda elástica alrededor del antepié, fijada en dirección contraria (para inducir eversión).
  • Ejecución:
    1. Inversión y flexión plantar controlada contra la resistencia.
    2. Retorno excéntrico lento (eversión resistida).
  • Dosificación: 3 series de 12–15 repeticiones.

 

Fase 3: Integración funcional en carga unipodal (control del eje de la pantorrilla)

  • Posición: De pie, apoyo sobre una sola pierna, frente a un espejo.
  • Ejecución:
    • Al elevar el talón, evitar que se desvíe hacia afuera.
    • Mantener alineación neutra o ligera inversión, controlando que el tobillo no colapse.
  • Objetivo: Forzar al tibial posterior a trabajar como estabilizador dinámico contra la gravedad.

3. Consideración clave: Síndrome Cruzado Inferior (SCI)

Si el glúteo medio y los rotadores externos de la cadera están inhibidos, el fémur rota internamente y fuerza al pie a una pronación excesiva. Aunque se fortalezca el tibial posterior, sin control proximal el músculo se sobrecarga.

Impacto del SCI en el pie plano y tibial posterior:

  1. Inhibición de glúteos y core: Glúteo medio/máximo y abdominales profundos desactivados.
  2. Rotación interna femoral: Flexores de cadera hiperactivos y falta de control glúteo → rotación interna y aducción.
  3. Colapso en pronación: El eje de gravedad se desplaza medialmente, obligando al tibial posterior a trabajar en exceso → fatiga crónica y tendinopatía.

Protocolo integrado: del SCI a la estabilidad del pie

Fase 1: Normalización de tejidos y postura (inhibición y liberación)

  • Estiramientos de flexores de cadera, psoas y erectores lumbares.
  • Activación inicial: Short Foot + planchas abdominales bajas o puentes de glúteo suaves.

Fase 2: Sincronización neuromuscular (cadena cinética cerrada)

  • Mini-sentadillas o estocadas controladas en espejo, manteniendo alineación y activando glúteo-abdominal.
  • Short Foot con carga proximal + rotación externa controlada de cadera (glúteo medio).

Fase 3: Integración funcional dinámica

  • Apoyo unipodal con perturbación: mantener arco plantar y pelvis nivelada, añadir movimientos de brazos o pierna libre.
  • Carga progresiva del tibial posterior y Aquiles: elevaciones de talón lentas y pesadas (HSR), en bipedestación o apoyo unipodal, con pelvis estable y simétrica.

 

 

 

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